Avatar, el sinsentido del odio.
Estreno este blog "que auguro será bastante impopular y muy probablemente de corta vida", que no se muy bien cómo utilizar, y que dedicaré principalmente a la ciencia ficción, la fantasía épica, y en ocasiones al terror, reseñando libros, películas, o lo reflexionando sobre lo que se me ocurra o me apetezca en ese momento, y hablando de lo primero que se me ha pasado por la cabeza con motivo del estreno en salas de cine de la secuela de Avatar de James Cameron, director que a estas alturas no creo que necesite presentación.
Hace ya la friolera de trece años "parece que fue en otra vida, en otro planeta, en una galaxia muy, muy lejana" disfruté de esta película en cines y salí maravillado, tanto por la experiencia en 3D como por la riqueza, complejidad, y diversidad de la fauna y flora de Pandora, un entorno alienígena, que por primera vez en la historia de la ciencia ficción cinematográfica, se sentía como algo realmente extraterrestre, teniéndose en cuenta factores como fuerza de gravedad o la composición química de la atmósfera. No me importaba que Cameron me presentara este nuevo mundo a través de una historia sencilla pero efectiva, ya vista con anterioridad. Eso no impidió en ningún momento que gozara de una experiencia única y que por desgracia no podré repetir en esta secuela, debido tanto a mi total falta de tiempo como a mi precaria situación económica, que me obliga a tener un muy estricto control de gastos.
Y a este punto quería llegar, al odio y rechazo irracional y desproporcionado que con el tiempo ha despertado esta cinta a causa principalmente de la falta de originalidad de su guión. De acuerdo, en el fondo no deja de ser un "Bailando con Lobos-Pocahontas" con mensaje ecologista algo simple de por medio, pero ¿Qué tiene eso de terrible? ¿Es motivo suficiente para tanto desprecio? ¿Impide acaso el disfrute de la película? Creo recordar que no es la única película en la historia del cine que bebe de otras fuentes anteriores, de hecho casi todas se basan o se inspiran, de manera directa o sutil, en cine, literatura, cómic, teatro, etcétera, nacido con anterioridad. Como ejemplo, se puede apreciar como la popular Star Wars toma innumerables elementos de Flash Gordon, Dune o Una Princesa de Marte entre otras, y nadie pone el grito en cielo por ello, ni tendría porqué hacerlo.
Otro punto que me resulta irónico y curioso es que los mismos que señalan con dedo acusador que es una cinta indigna por su falta de originalidad argumental, son en muchos casos, los mismos que aplauden fenómenos cinematográficos como el cine de Marvel. Un tipo de cine que, sin pretender faltar al respeto a quien lo disfrute, ni de imponer a nadie mi visión personal del tema, no puede ser "insisto en ello, siempre desde mi punto de vista" más cansino, repetitivo y falto de creatividad. Un conjunto de películas en su mayoría "que no todas" llenas de clichés, precocinadas y sin alma, y claro ejemplo de la falta de ideas e interés por embarcarse en proyectos nuevos y arriesgados que adolece el cine fantástico y de ciencia ficción actual. Así que si comparamos el porcentaje de películas de ciencia ficción que beben del western y la época colonial, con el de cintas de superhéroes, creo que entonces Avatar gana en originalidad por goleada.
En resumen, la sencillez argumental o las fuentes y referencias tomadas de otras obras no convierten una película en mala. Tampoco lo hacen el ruido que se hace desde las redes sociales, donde hay mucho "crítico cinematográfico" y mucho "experto" que busca popularidad escupiendo veneno e imponiendo su criterio en mentes simples que necesitan de la opinión de otros porque carecen de una propia, y de la que Avatar es víctima.
Un saludo para esa alma perdida que por casualidad se dejó caer por aquí.

